Qué guarda Tonaleve de ti, y qué no
Tu tono y tu programa de sonido se quedan en tu dispositivo; en nuestros servidores guardamos apenas lo necesario para que la cuenta funcione. Te contamos qué es cada cosa.
Última revisión: 7 de septiembre de 2026

Cada tanto nos llega la misma pregunta, con distintas palabras: “che, ¿y esto qué guarda de mí?”. Tiene sentido preguntarlo antes de darle tu tono y tu rutina de sonido a una app. Acá te contamos, en criollo, qué información maneja Tonaleve, para qué sirve cada parte y qué es lo que directamente no hacemos. Esto es un resumen para que lo entiendas rápido; lo que realmente rige es el texto de la página de privacidad y la de datos de salud, así que ante cualquier duda puntual, esas dos páginas valen más que esta nota.
Dos lugares, no uno
La forma más simple de entenderlo es pensar en dos cajones distintos. Uno está en tu propio dispositivo: ahí vive tu tono en Hz, tu nivel de volumen, el historial de tus calibraciones, los registros de tus sesiones y el programa de sonido que armaste. Todo eso queda en el almacenamiento local del navegador o de la app, no se sube a ningún servidor nuestro, y nosotros no lo vemos ni lo podemos entregar, porque nunca lo tuvimos. Si borras los datos del navegador, desinstalas la app o cambias de dispositivo, ese contenido se pierde y no hay forma de recuperarlo de nuestro lado — por eso conviene exportarlo antes si te importa conservarlo.
El otro cajón sí está en nuestros servidores, y es chico a propósito: tu correo electrónico, un nombre de perfil si cargaste uno, los dispositivos que vinculaste a tu cuenta y el estado de tu suscripción. Es lo mínimo que necesitamos para que puedas entrar, para cobrar el plan que elegiste y para avisarte cosas operativas, como que termina tu prueba o que falló un cobro.
Tu tono es una configuración de la app, no un historial
Vale la pena remarcar por qué el primer cajón —el que vive en tu dispositivo— es justamente el que tiene más peso: tu tono, tu nivel y tu programa de sonido son ajustes internos que la app usa para armar el sonido que vas a escuchar, no un archivo que llevemos nosotros de ti. No pedimos ni guardamos nada aportado por un profesional de la salud, no accedemos al micrófono y no grabamos audio en ningún momento. Si alguna vez escribes algo personal en un reclamo de soporte, eso sí queda registrado —para poder responderte—, pero es la excepción, no la regla: lo que arma la app en la calibración y en cada sesión se queda donde lo generaste.
La cuenta: lo mínimo para que el acceso funcione
Para entrar no hay contraseña que recordar ni que se filtre: el acceso es con un código de un solo uso que te llega por correo, y ese código se guarda cifrado, con vencimiento corto y un límite de intentos. También guardamos la IP y el agente de navegador del pedido de código, únicamente para frenar intentos de fuerza bruta. Los dispositivos que vinculas a tu cuenta quedan con una etiqueta legible —algo como “Chrome en macOS”— y la fecha del último contacto, para que puedas verlos y desvincularlos tú mismo cuando quieras. Sobre el pago, tu tarjeta nunca la vemos nosotros: la procesa Stripe directamente, y de ese lado sólo quedan identificadores de cliente y de suscripción, el plan y las fechas.
Lo que no hacemos, dicho sin vueltas
No vendemos tus datos ni los compartimos con nadie que quiera venderte algo. No hay píxeles de Meta, TikTok ni Google Ads en el sitio, en la calibración ni en el pago. No armamos perfiles comerciales con tu información ni la usamos para entrenar ningún modelo. La única cookie propia que existe sirve para saber de qué aviso nuestro llegó una visita —para no seguir pagando los que no funcionan— y es información de navegación que no lleva tu nombre ni se cruza con tu cuenta. Los pocos proveedores con los que trabajamos —Stripe para el pago, Cloudflare para alojar el sitio y un proveedor de correo para mandarte el código— reciben sólo lo indispensable para hacer su parte, y nada más.
Cómo pedir que se borre lo que hay
Para lo que vive en tu dispositivo, el borrado lo haces tú directamente: desde la propia app o limpiando el almacenamiento del navegador, y ahí termina, porque de ese lado no tenemos copia. Para lo que sí está en nuestros servidores —tu cuenta, tu correo, tus dispositivos vinculados— puedes escribirnos pidiendo que lo eliminemos, que te lo mandemos en un formato legible, o que corrijamos algo que esté mal. Respondemos esos pedidos en un plazo acotado, sin costo y sin condicionarte el servicio por hacerlo.
Si después de leer esto te queda alguna duda concreta, la respuesta corta es siempre la misma: lo que dicen las páginas legales manda por sobre cualquier resumen, esta nota incluida. Y si todavía no armaste tu perfil, puedes probarlo directamente desde el navegador, sin instalar nada, en my.tonaleve.app.
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